...¿Rechaza el galardón al estilo
clásico occidental o se convierte en su peor pesadilla por unos minutos?
Byung-Chul
Han eligió la segunda: jugar el rol del tábano socrático frente al poder.
En un discurso magistral e incómodo, el filósofo surcoreano-alemán no fue a
complacer a nadie. Citando la Apología de Sócrates, de Platón, recordó que la
verdadera misión de la filosofía es irritar, cuestionar y actuar como un
aguijón para despertar a una sociedad adormecida,
Los 4 dardos más brutales
que dejó grabados en el recinto:
• La ilusión de la
libertad (La autoexplotación): Pasamos de una sociedad reprimida por órdenes
externas a una "sociedad del rendimiento" donde creemos que podemos
hacerlo todo. ¿El resultado? Nos explotamos a nosotros mismos de forma
voluntaria y apasionada hasta colapsar en un burnout (ansiedad, depresión,
TDAH).
Han usa una metáfora
demoledora: somos como el esclavo que le
arrebata el látigo al amo solo para azotarse a sí mismo creyendo que así es
libre.
• Esclavos de nuestras
propias pantallas: El problema no es la tecnología, sino que dejamos de usar el
smartphone como una herramienta y nos convertimos en su producto. Las redes
sociales nos prometen hiperconectividad, pero nos están dejando más solos,
agresivos y vacíos de empatía que nunca.
• El vacío de la democracia: Cuando se pierde el respeto por el que piensa
diferente, el discurso muere.
Hoy los
parlamentos se han convertido en escenarios de auto-escenificación para los
políticos y las elecciones en rituales vacíos. El modelo neoliberal solo genera
ganadores y perdedores, ensanchando la brecha económica y arrojando a una clase
media temerosa a los brazos de populistas y autócratas.
• El triunfo del tábano:
Con un cierre brillante y lleno de ironía, Han remató diciendo que
, a diferencia de Sócrates —a quien Atenas condenó a
muerte por andar de impertinente—, a él afortunadamente decidieron premiarlo.
Un discurso necesario que nos recuerda que estamos atrapados en un centro comercial gigante de consumo digital
continuo, donde estamos totalmente conectados, pero completamente desprovistos
de vínculos reales.
Un martillazo puro a las consciencias como dice, directa y sin anestesia el
señor Byung Chul Han.

¡¡¡¡¡¡¿¿¿¿¿¿?????!!!!!