Concierto
de la Orquesta Sinfónica Nacional, en su temporada artística 2026, en el Auditorio Nacional
del Palacio Libertad (CCK).
La Orquesta Sinfónica Nacional interpretará dos de las
sinfonías más monumentales en la historia de la música occidental: bajo la
dirección del Mtro. Yeruham Scharovsky interpretará la Sinfonía
N°1 en do menor, Op. 68 y Sinfonía N°4 en Mi menor, Op.
98 de Johannes Brahms.
Brahms tenía tanto respeto por la tradición sinfónica que
su Primera sinfonía fue terminada cuando Brahms tenía 43 años,
en 1876, y después de casi 15 años de trabajo. Es famosa la expresión con la que
confesó haber demorado esta incursión en la sinfonía por el hecho de sentir a
sus espaldas los "pasos de gigante" de Beethoven.
Con un tiempo de maduración fuera de serie, esta primera
sinfonía conforma una mirada hacia atrás que a la vez incluye gestos
musicales indudablemente propios. Si tenemos en cuenta aquella influencia
beethoveniana que Brahms decía no solo sentir sino incluso padecer, no es
casual que las referencias a su antecesor sean bastante evidentes a lo largo de
la primera sinfonía. De hecho, el movimiento final incluye una melodía que
recuerda a la "Oda a la Alegría" de la Novena de Beethoven, y por la que esta
sinfonía de Brahms fue llamada "la décima de Beethoven".
La Sinfonía N°4 es la última de las obras sinfónicas
-conocidas como tal- realizadas por el genial compositor alemán, aunque hubo
otras obras que se le acercaron en su forma como el Doble Concierto (para
violín y violonchelo), entre otras. Estrenada diez años después de aquella
Sinfonía inicial, en uno de los momentos más felices del compositor, representa
una de las obras más emocionales y melancólicas, que recuerda a sus memorias,
su legado, sus amores perdidos, y todo aquello que llegó a conocer de aquella
Viena que, con el tiempo, no volverá a ser como tal.
Si la obra sinfónica inicial retoma (y admira) las formas
y la influencia beethoveniana, que sirvió de puente desde el Clasicismo hacia
el Romanticismo, la cuarta sinfonía sirve de terreno fértil para el trabajo de
un Gustav Mahler (quien compartió muchas conversaciones filosóficas con Brahms
durante sus últimos años de vida) que llevó el lenguaje romántico a ese
post-romanticismo del siglo XX.
Orquesta Sinfónica Nacional
Director invitado:
Yeruham Scharovsky
Johannes
Brahms: Sinfonía N°1 en do menor, op. 68
Johannes
Brahms: Sinfonía N°4 en Mi menor, Op. 98

Yeruham Scharovsky
Acerca de
Yeruham Scharovsky
Yeruham Scharovsky es
actualmente Director Artístico y Titular de la Orquesta Sinfónica Nacional
de Colombia y de la Orquesta Filarmónica de Macedonia.
El Maestro Scharovsky es
un director de orquesta Argentino/Iisraelí, nacido en Buenos Aires. Su
formación musical comenzó en Buenos Aires, donde estudió flauta,
contrabajo, composición y dirección con reconocidos profesores
del Conservatorio Nacional de Música y el Teatro Colón. En la del 1970, se
trasladó a Israel, donde se graduó en la Academia Rubin de Música de
Jerusalén, bajo la
dirección
del Maestro Mendi Rodan.
Acerca de
Orquesta Sinfónica Nacional
Fue
fundada el 20 de noviembre de 1948, y su primer concierto fue dirigido por
Roberto Kinsky, en el Teatro Colón de la ciudad de Buenos Aires, el 30 de
noviembre de 1949.
Entre los
objetivos sobre los que se asienta su actividad, y cumple desde su creación, se
encuentran: la promoción de directores, solistas y compositores
argentinos.