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TIERRAS "LIBRES DE INDIOS"

Elegantes señoras de los "rurales" del siglo 19 posan con parte de las tropas que en pocos años resolverían a tiros una pendiente y molesta "cuestión de indios". La "civilización" terminaría así con la "barbarie".

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LAS PROEZAS DE LA ESTIRPE DE LOS BULLRICH

Un aporte histórico del Grupo Nadir

Un inocente aviso publicitario editado por el diario La Prensa (de Buenos Aires) el 26 de enero de 1876, literalmente reza:

"Se matan seis indios por minuto con los fusiles Tabaliere, que se venden por un precio ínfimo en la casa Adolfo Bullrich y Cia, Potosí Nº 78, donde encontrarán con quien tratar por mayor y por menor."

Se refiere, claro, a fusiles de repetición, un arma entonces novedosa, como lo fue el llamado aquí "Rémington Patria", que mostró su eficacia civilizatoria con las tribus y los gauchos díscolos de las montoneras. En ese tiempo, la ideología positivista del Progreso indefinido había sido ya adoptada por la clase dominante argentina, pero a ello se oponían los indígenas del sur y del norte. A fines de 1877 muere Alsina, y Roca propone "la solución final" a este "problema". Había a su juicio que acabar con el "puñado de salvajes", destruir esos "nidos de bandoleros". Fue aplaudido, y en enero de 1878, a modo de gambito de apertura de esta nueva política, el general Levalle atacó Chiloé, matando a 200 mapuche. Se comprende entonces que el visionario señor Bullrich importara miles de esos fusiles dos años antes, pues matar indios, además de una vieja obsesión, pasó a ser un acto deportivo y muy patriótico.

 


Bullrich, identidad a través del tiempo. En 1867, en una Argentina en crecimiento, una familia de "emprendedores" le da su apellido al proyecto que tomaría el liderazgo en el rubro remates inmobiliarios.

 

En tiempos más actuales, una señora rebautizada como "Caperucita Bullrich", descendiente de aquel egregio mercader y pletórica de buenas ideas, soñó con una Segunda Campaña del Desierto, para quitarles definitivamente las ganas de turbar las legítimas posesiones de los grandes magnates que invirtieron en el país de un modo tan generoso y de las compañías que también nos "benefician". Para suerte de estos justicieros y civilizadores, la Historia, que es ciega, se repite muy a menudo, aunque no ya con la lentitud de antaño, gracias a los avances de la tecnología en lo que respecta a la "limpieza" de los territorios aún poseídos por la barbarie.

 


Patricia Bullrich Luro Pueyrredón. Desde la fundación de la República Argentina, las familias Bullrich, Luro y Pueyrredón sostuvieron los cimientos liberales de un país nacido al calor de disputas intestinas, genocidios, persecuciones e intrigas políticas. Esos tres apellidos son los que lleva en su documento de identidad la que fue ministra de Seguridad de Mauricio Macri.

 

Inspirado en este elocuente aviso, el escritor Adolfo Colombres, en su novela titulada Karaí, el héroe. Mitopopeya de un zafio que fue en busca de la Tierra Sin Mal , publicada en Buenos Aires en 1988 por Ediciones del Sol, en el Capítulo 12 del Libro Cuarto le asigna a su tocayo Bullrich un merecido protagonismo, que honra asimismo a su ilustre estirpe, no carente de ideas avanzadas cuando de limpiezas étnicas se trata, tanto rurales como urbanas. Se puede leer dicho capítulo a continuación:

 

 

Del histórico discurso que pronunció el héroe en el Club del Progreso El infante Juan Manuel arribó un tiempo después, en copas y riéndose a las carcajadas. Votaba a Satanás de que nunca se había divertido tanto, y exaltaba el genio histriónico de nuestro héroe por el gran despiporre que armara con sus inopinadas cabriolas. Y qué decir del desaire final del mamboleta a la casquivana damisela, cuando tras asediarla con sus contundentes zapateos se plantó de pronto ante el espejo, sorprendido de su propia estampa, para desvanecerse luego como por ensalmo entre los cortinados sin despedirse de nadie y dejando una estela de misterio. Para paliar las graves ofensas del zafio a la dignidad del estamento debió añadir al guiso oréganos y perejiles, y hasta comprometerse formalmente a poner las cosas en claro en la cena del Club del Progreso programada para la siguiente noche.

 


Adolfo Colombres, contando lo que sucedió en el encuentro del infante Juan Manuel y Karaí en el Club del Progreso con "el gran señor" Bullrich.

 

A quien más molestó la jugarreta fue al señor Bullrich, pues su infalible olfato había olido ya al bárbaro que se escondía bajo la máscara blanca. Aunque no se trataba esta vez de una fiesta de disfraces, se le permitiría cubrirse como en la víspera hasta que le llegara el momento de revelar su identidad. El versolari ya tenía bastante con lo sucedido, y en realidad no deseaba codearse de nuevo con esa gente ni manducar sus ambrosías, pero tuvo que aceptar por las presiones del infante, quien le recordó su condición de paje y la norma que manda acabar lo empezado. Karaí se dijo entonces con fastidio que hablaría allí con la misma soltura con que había bailado, aunque se derrumbase el cielo sobre él. Ya verían esos señores principales y los héroes de pelear a tontas y a locas lo que era un héroe de la palabra, iluminado por el Padre Original. Para adobar su espíritu se pasó la tarde tocando el violín, y así fue que concibió la idea de abrir su discurso con un buen adagio de ese viejo instrumento maltrecho por los golpes, arañado por las espinas y deslavado por las lluvias. Cuando llegó la hora de prepararse se quitó el opaco uniforme del diario franeleo (a pesar de su tan cacareado talento y del Carnaval había tenido que cinchar esa mañana en ruines menesteres) y se calzó el chaquet. Al colocarse la máscara que ocultaba su grosera faz elevó sus pensamientos hacia la flor de mburucuyá, pidiéndole que nutriese como nunca su verbo, y le señalara luego el verdadero camino hacia la Tierra Sin Mal, pues sentía ya acercarse a su término tal temporada en las vanidades de la civilización. Se cerraba la oscuridad cuando partieron en el dockar, conducido por el mismo ablandabrevas de librea que le negara sus servicios al salir del teatro. Karaí no iba esta vez a divertirse, como se anticipó, sino a terminar lo inconcluso y recoger esas tristezas que aguardan a todo sembrador de alegrías. Don Juan Manuel le dijo que la esmirriada damisela seguía intrigada con él, aunque sin creer ya que fuese un príncipe oriental, y que asistiría a la cena para no perderse la culminación de la bufonada. Después de la comida habría baile, y si lograba resistir hasta entonces los embates del señor Bullrich lo autorizaba, con el pretexto de una polka, a arrimar su chata a la alacena de la pálida chofeta. Mas al percatarse, por el mohín despectivo de nuestro héroe, que no le interesaba más el negocio, le confesó que en verdad aquel asunto empezaba a aburrirlo, y que lo hacía sólo para vengarse de esos almidonados personajes antes de cruzar el mar para siempre, como era su propósito, pues se había hartado del país y sus males sin remedio. Como él ya tenía poco que perder, le permitía decir lo que más le placiera, aunque con la advertencia de que su padre estaría ahora presente y no dejaría de castigar sus desafueros, cualquier cosa que diese armas a sus enemigos. Y esto fue todo lo que hablaron. Entraron callados al Club del Progreso, que estaba en un extremo de la calle principal, no lejos de donde viera aparecer al Caudillo en el miserable carro. El viejo guerrero humillado se trepó de nuevo a su memoria, como dispuesto a jinetearla en la lid, a pronunciar por medio de su lengua (puesto que había perdido la suya) la ristra de contundentes palabras que se habían ido juntando en su desdichada conciencia. Por eso, y pese a tan artificial indumentaria, Karaí concurrió como Karaí, con su sigiloso paso selvático y miedos ancestrales, cargando sus muertos y el bulto del desprecio, sin intención de hacer reír ni de andar acechando anquilosadas honras o agachando la testa. Caballo Cuimbaé galopaba libre por el prado de sus visiones, y Numiá mostraba sus tetitas, sin sedas que estorbaran su esplendor. Tanta cuñataí brincaba al fin en los paisajes montaraces de su mente, llamándolo con gracia, que eso parecía el paraíso. Pero dejó de engañarse: no estaba en el monte sino entre mármoles, espejos, arañas y cornucopias, rodeado de celosos pajes y oyendo una de esas orquestas que nomás sabían tocar monerías sin sentido, despreciando los sonidos de la vida. Entonces pisó fuerte para ahuyentar a la rata del temor. A nadie prodigó respetos, por más que entrase con bastón de mango de oro, funyi de copa o mascando aromáticos habanos que hubieran eclipsado a las humaredas vivificantes de los paí de su tierra. Paseó arrogante la capa por el salón, sin pispar ya a las increíbles papirusas y ahuyentando con gruñidos a los que se acercaban a olisquear su pedigree. Don Juan Manuel le cubría las espaldas, dispuesto a atajar insolencias y traiciones. En eso andaban cuando vino a posarse su damisela. Sonrojose cual serafín de Fra Angélico, cacareó livianamente ante el huevo presentido, trajinó con acuosos ojos el esmalte de la máscara, sin aguantar ya las ganas de develar el enigma del picacaluchas. Como Karaí se negó a dilapidar su verbo en necios anticipos, la potranca de polisón miró al infante, procurando saber si su jugada era para atraerla o desligarse de ella. Seguía la afluencia de comensales, los que saludaban con pavoneos, gastaban remilgos y melindres, soltaban badajazos y desparramaban infundios, aventurando hipótesis sobre la laya del forastero.

 


Cuando entró el señor Bullrich con su séquito se hizo un gran silencio...

 

Pero cuando entró el señor Bullrich con su séquito se hizo un gran silencio, y la orquesta acometió entonces para recibirlo un trillado y ondulante vals, que hizo pensar a Karaí en abominables navegaciones. Pero rápido barrió tales despropósitos de su magín, pues no estaba ahí para explorar las volubles entrañas de las cuña y dar estocada por cornada como un malevo. Con algún retardo sobre la hora prevista los invitados pasaron al comedor, donde había una larga mesa en herradura con adornos florales y candelabros con cirios de colores, que ya los lacayos encendían para que brillaran mejor los cubiertos de plata sellada y los vasos y copas de tornasolados cristales. El señor Bullrich y los principales miembros del Club ocuparon la cabecera. A Karaí lo ubicaron en el extremo opuesto, entre la damisela y don Juan Manuel. Aunque ya todos estaban sentados, ningún mozo se acercaba con manjares, lo que mucho atribuló al tragamollas, pues se le había despertado de pronto un enorme apetito y deseaba de todo corazón papar una pitanza antes de su parrafada, de modo que si el negocio terminaba malamente, como era de barruntar, su bodega al menos saliera beneficiada. Pero en vano estiraba el cogote como chuña, siguiendo los escasos movimientos del servicio, ya que el señor Bullrich, que estaba con un humor de perros, había resuelto abrir el banquete con la retórica, para no tener que compartir la mesa con quien no fuera digno de ello. Por otra parte, consideraba que su sustancioso discurso sería mejor apreciado con el bandullo vacío y sin alcoholes en el seso: atinada manera de no mezclar el espíritu con el mondongo.

 


Guillermo Adolfo Bullrich (1908-1975)

 

Juzgando que había llegado el momento de empezar, se arregló la magnolia que lucía en el ojal y se puso dificultosamente de pie. Sus arrebolados cachetes parecían acumular una enorme carga de energía dispuesta para sostén de su pesado vozarrón. Juntó entonces aire y echó a volar estropajosas gramáticas a ras de la mesa, las que se asemejaron, pese a sus atildados perifollos de Academia, a gallinas despavoridas ante la presencia de un zorro. Pero no nos extendamos en apreciaciones subjetivas. La verdad histórica exige atenerse al texto, y éste, según lo registran las crónicas de dicho Carnaval, reza lo siguiente: "Madames, messieurs, associés touts de nuestro distinguido Club e invitados especiales. Antes de entrar a saborear el menú para hoy dispuesto, quería decir unas palabras de fundamental importancia. No sostendré que no es sano divertirse en estos días en que el prosaico Momo sacude the streets of our dear city, mas corresponde a nuestros deberes de clase dirigente (n`oubliez pas; noblesse oblige) hacer un alto en algún momento para pensar un poco en los peligros que todavía nos acechan, y que se oponen a nuestra magna empresa. Allá en el Sur, los bárbaros saquean en temerarias incursiones nuestras sagradas propiedades, las que con tantos sacrificios nos ganamos. Pero lo están pagando caro, y pronto no quedará ni la memoria de esa raza de bandidos. Con todo, preciso es reconocer que las tropillas de salvajes nos privan hoy de un territorio de muchos miles de leguas cuadradas que ya clama por pasar a nuestras manos, y que muy pronto habremos de repartirnos sin arrebatiñas, como caballeros que somos. Ya se lo dije al General: es buena táctica prometer a los soldados un pedazo de terreno, pues ofrecer no empobrece y eso los vuelve tigres, pero nada de poner firmas, ¡no!, y menos de dictar leyes, si realmente estimamos el Progreso.

¿Cómo puede un peón sin cultura ni recursos convertirse en  patrón de la noche a la mañana? Y menos un milicote que nunca plantó un repollo. Lo más sensato es que trabajen bajo nuestra protección y guía, que tanta necesidad tienen de nuestra luz como nosotros de sus brazos fuertes y valerosos.

 


Un "milicote" según Bullrich. "¿Cómo puede un peón sin cultura ni recursos convertirse en patrón de la noche a la mañana?" Ver al pie: "CONQUISTA DEL DESIERTO"

 

Así que a prepararse para este próximo banquete, que nos resarcirá tantos afanes y sinsabores. Y no se turbe vuestro corazón por el hado que los salvajes se labraron con su porfía. No los veamos como seres humanos pues son bestias sanguinarias, y nuestros campos precisan el abono de su sangre. Las guerras y el exterminio han sido llamados con razón plagas de la humanidad, pero bien se justifican y hasta santifican cuando son realizados en nombre de la civilización, y bajo su estandarte. Aunque todos saben que mis principales negocios no pasan por las armas, mucho me vanaglorio de haber introducido en el país los fusiles Tabaliere, con los que un buen tirador puede despachar al Infierno a seis infieles en tan sólo un minuto. Oui, six par minute, c`est fantastique! Ya se hicieron pruebas en la frontera, con sorprendente éxito. ¿Quién podrá luego desmerecerme este eminente servicio a la patria? Por él, más que por mis otros tráficos y mi florida retórica, tendrán que recordarme las futuras generaciones, cuando quieran honrar a quienes abrieron el territorio nacional a todos los hombres del mundo deseosos de progresar con el duro trabajo. Y ya que pronuncié este excelso verbo, gritemos al unísono: ¡Vive le Progress!" Todos los presentes lanzaron un emocionado "Vive!", menos don Juan Manuel y Karaí, que no estaban para devociones. Al volver el silencio, añadió el Presidente, endureciendo el tono: "Hay aquí un mascarita al que pedimos que se identifique de inmediato y demuestre su fe en el Progreso, pues nos asiste la fundada sospecha de que no es digno de estar en nuestra mesa, ni siquiera con las licencias del Carnaval. Su comportamiento en el baile de ayer dejó mucho que desear. Si se trata de una farsa, ya es hora de ponerle coto, aplicando al intruso y a su promotor el castigo correspondiente. Y con esto cedo al aludido la palabra."

 

 


Los negocios de siempre de la "emprendedora" familia Bullrich

 

El Presidente se sentó muy ufano, seguro de la situación y contento de saber que le llegaba la hora al bárbaro prohijado por don Juan Manuel, ese insolente truhán al que ya hubiera expulsado del Club de no ser por su padre. Nuestro héroe se incorporó todo cohibido, quemado por la brasa de las miradas y como rogando que se lo tragara la tierra. Aunque le temblaba el pulso, inició el concierto que tenía preparado, el que vino a fortalecer su ánimo y pulir los rebaños de palabras que mugían en su magín, hirientes y nombradoras. Pronto pudo mover ya los dedos con soltura, apisonando las cuerdas contra el diapasón de ébano para arrancar al desvencijado instrumento sonidos tan virtuosos que los de la orquesta no tardaron en callarse. Punteó las cuerdas en un conmovedor pizzicato, y luego, con una precisa ondulación de la muñeca, les zampó un trémolo ondulado. Fue un concierto digno de oírse, coronación de agotadoras búsquedas. Atacaba las cuerdas con la punta del arco, por el medio, con el talón e incluso con la varilla, cuando de desgarrar la transparencia del sonido se trataba. En un rapto de inspiración logró un arpegio de tres sonidos casi simultáneos, para culminar con un vibrato que revolvió las vacías tripas de los señores. Dejó entonces el violín sobre la mesa, ya seguro de sí mismo, y se enfrentó a esas caras atónitas. Por suerte, no tardaron en brotar por la boca de la máscara palabras tanto propias como ajenas, en ordenado tropel. Lo que dijo, digno de fundirse en bronce, esculpirse en mármoles y pintarse en tablas para inmortalizar su memoria, fue: "Caballo Cuimbaé ha tocado por mí; los pelos de sus crines musiquearon desde el arco de este violín. ¿Nadie sabe aquí el cuento de ese pingo medio hombre? Murió de bala pero ya muy viejo, y se lo comieron los cuervocuras cabezapeladas, con sentida misa y oración, que el ragú no quita lo cortés. Quedé de a pie en el llano, y anduve por ahí gambeteando las jaurías para no gritar `¡Viva el que vence!` Tierra quemada y triste, de mucha sangre vana; me vine por eso a esta ciudad, buscando el futuro hermoso, las innumerables caparazones de las cigarras eternas. Que no se confunda mi condición y mi propósito: huérfano soy del paraíso y no me ocupo de otra cosa que de la Tierra Sin Mal. Me conocen por Karaí Gran Corazón. No soy príncipe de esa China que dicen, pero en mi mocedad supe ser Rey de los Pájaros, y el Ara me seguía, me seguían el Tucán y el Surucuá; también el Pájaro del Día llamado Araguirá y el Pájaro Tejedor, de nombre Yapú. Guardé en el centro de mi mano la neblina que engendra la palabra, y tupido me visitaba Mainó con mensajes del Padre Original, sacudiendo sus alitas como mosca del Sol. Harto caminé, navegué, trajiné esta morada imperfecta en mi anhelo de plenitud acabada, aunque halagando a las mozas vine a desandar por adentro mucho camino. Zumba que te zumba anduve así entre las negras mulatas zambas cafusas bembonas de toda laya, naturales del monte y artificiales de la garufa ciudadana, recogiendo mieles muchas, que no todo es penuria en este mundo. Y si de mi parte no deseaba, por cultivar finos negocios celestiales, las méndigas de amores me pedían devotamente, y yo concedía mis atributos en limosna y no en pecado, sin medirme en la dación, que para eso nací bien equipado. Pero no venía a ufanarme del abundante claveteo, ni a quejarme de lo poco que se gana y se granjea en los oficios del cinchar. Si desean saber, no cargo oro; da lástima mi bolsa, que nunca se para sola. Tampoco gasto alforjas, que en mi país un héroe no precisa. Cabalgué el tren para llegar a Trapisondia, y por probar brinqué ahí al tramway, me trepé a toditas las máquinas del Progreso y así comprobé que es cosa de lo más ordinaria. Vivíamos antes felices, entregados al sencillo frufrufrú, pero vinieron los albiones con la civilización del chucuchuco y todo se acabó. Entraron a quemarnos los ranchos y las siembras, y tuvimos que escapar corridos por los perros y los fusiles, dejando a los muertos como caían y no con la cabeza doblada sobre los brazos cruzados.

 


Cautivos de tribus patagónicas, llevados como mano de obra esclava a un ingenio azucarero en Tucumán. Circa 1885 .

 

Declaro: fuimos dueños de la tierra, y ahora no más nos queda la Tierra Sin Mal, que a ésa no la pueden pisotear ustedes con sus botas, cercar, llenar de vacas y chanchos de mercadeo y desfile. Por ofender al Progreso vi al Caudillo paseado en jaula, sentadito sobre sus necesidades y deslenguado. Vi también naturales que se desviven por ser ciudadanos, y para eso hasta matan a los suyos. De ellos me alejé porque yo soy héroe de mi gente. Karaí es bárbaro y morirá con el baldón: ya mismo, si se dispone así. Mi lugar verdadero es el monte, pero puedo estar también en el desierto, o bajo el suelo, que es donde el natural no molesta. Porque seguro que ha llegado ya la destrucción de mi raza, la terminación. Debía ser que tenía que acabarse para que venga otra mejor. Mi corazón se pone triste. ¿No será que el Padre Original mandó los Tabaliere al señor Bulrich para apurar nuestro destino? Una generación ha de irse para que venga otra; así fue desde el comienzo del mundo. Nosotros ya llevamos muchos años sobre esta tierra y ustedes recién están llegando, con hartas ganas de vivir y máquinas que no entendemos. Al que escape de la bala lo pillará la Peste, fina señora que mata sin mostrarse, por lo que ha de ser prima del Progreso. Cuando de los míos me acuerdo el corazón me late de pena. Uno anda y anda y no halla más que cenizas húmedas donde antes calentaban los fogones y las palabras crecían abundantes. Ya no madura el maíz excelente, el zapallito, la buena mandioquita. ¿Qué se han hecho la abeja Mandorí y la abeja Eirasú, que esconden su miel? No se oye el retumbar de los himnos hermosos. Yo lloro no más, sin ofender: yo me voy, me estoy yendo despacito a la Tierra Sin Mal. Pero valientes hay entre los míos que preguntan con rabia por qué tenemos que andar tirados, escapando, sin nada encima, cazados como bichos. A la ciencia artificial no la conocemos, pero a la natural sí, y ella nos manda a defender lo nuestro, el pedacito de mundo que vino a tocarnos. La Ley civilizada es muy estrecha con nuestras razones. Si una cuñataí me ofrece con donaire la repisa y yo pruebo sus arropes, curas y alguaciles corren a amargarme el caldo con calderillos de agua bendita y sable, diciendo que es pecado de lo peor, delito muy feo, cosa de follones y malandrines, y de un marronazo me echan en la gayola, para ponerse luego a calafatear las juntas de la chirusa con píos menjunjes. Pero civilizados hay en Tierra Adentro que andan deshaciendo doncellas, recuestando viudas, machacando casadas y partiéndose la ajena hacienda, y dicen llevar para eso licencias e indulgencias. Comparar no se puede. Yo voy y comunico mi necesidad a una cuñá, le doy el gusto y ella me lo devuelve, pero no fuerzo ni tuerzo su voluntad, que la voluntad es cosa seria. El Padre Original me manda hacer halago de su obra, ejercitando mis dones y atributos, pero la civilización me dice no, eso no se puede porque a la Ley le duele. La Ley viene a ser entonces como una señorita: le duele lo que no es negocio. Estoy entendiendo ahora las palabras del Santón: Al que tiene le será dado, y al que no tiene le será negado. La tierra de arriba es para ustedes, y para nosotros la de abajo. A los menesterosos y yantafelinos que hartos vi en la ciudad no les tocará nada por más que esperen; por siglos los veo cinchar en varios oficios sin ningún beneficio." El señor Bullrich no aguantó más y se puso de pie, despidiendo fuego por los ojos, como al borde del colapso. Las palabras se apelmazaban en su boca, de la que sólo brotaron sonidos guturales. Avistando la tormenta, concluyó el zafio: "No digo más, señores, y perdón por la molestia que he causado. No fue mi intención ofender al Progreso, que tanto aquí se honra, sino prestar la lengua a mi gente, que nunca tiene con quien hablar y se la pasa comiendo larvas de pindó y pajaritos del cielo, que voltean con sus flechas imperfectas". Se quitó entonces la máscara de chino para revelar a los comensales su despreciable condición, rogó a Santa Librada que lo ayudara en la disparada y salió al trote con el violín, ensayando el arte de la fuga, mientras el señor Bullrich clamaba "C`est un parvenú, un sauvage!" y pedía a gritos convulsos que le alcanzaran presto un Tabaliere para hacer una oportuna demostración de su eficacia acertándole al pagano en el marote. Pero si bien Karaí se salvó de las balas, recibió groseros cazotes y puntapiés de parte de los lambebotas del Club, que lo pusieron de antarcas en la rúa, conmovida a la sazón por el eco de distantes tamboriles.

 

APÉNDICES

por Ricardo Luis Acebal

OTRO BULLRICH DE HOY

 


Esteban José Bullrich Zorraquín Ocampo Alvear: "Hace muy poco cumplimos 200 años de nuestra independencia y planteábamos con el presidente Mauricio Macri, que no puede haber independencia sin educación, y tratando de pensar en el futuro, esta es la nueva campaña del desierto". Mientras decía esto la ministra de seguridad insta a sus fuerzas a meter bala a los mapuche de hoy y " desaparecia" Santiago Maldonado

 

"CONQUISTA DEL DESIERTO"

Bullrich: "Ya se lo dije al General: es buena táctica prometer a los soldados un pedazo de terreno, pues ofrecer no empobrece y eso los vuelve tigres..."

Por Gabriel O. Turone:

Tras la sangrienta "Conquista del Desierto" fue tal el escándalo por el vergonzoso reparto de tierras en favor de un grupo reducido de especuladores, que hasta los militares protestaron por el atropello.

"Lejos de asegurar tierra a sus protagonistas criollos y gauchos estableciendo una distribución justa y adecuada de la misma, pasará a manos de agiotistas, acaparadores, viejos y nuevos latifundistas que acrecentarán su poderío político y económico y les asegurarán el connubio de intereses externos".

Manuel Prado, que participó en la campaña con el grado de comandante incorporado a la columna de Villegas, escribió: "los soldados habían conquistado veinte mil leguas de territorio. Y más tarde, cuando esa inmensa riqueza hubo pasado a manos del especulador que la adquirió, sin mayor esfuerzo ni trabajo, muchos de ellos no hallaron rincón mezquino en que exhalar el último aliento de una vida de heroísmo, de abnegación y de verdadero patriotismo.

 

CAMPO DE CONCENTRACIÓN EN VALCHETA, RÍO NEGRO

Bullrich:  "Allá  en el Sur, los bárbaros saquean en temerarias incursiones nuestras sagradas propiedades, las que con tantos sacrificios nos ganamos. Pero lo están pagando caro, y pronto no quedará ni la memoria de esa raza de bandidos".

Entre las atrocidades relatadas por galeses que habían intentado en vano hacer entender a los coroneles de Roca que ellos convivían en perfecta armonía con los tehuelches y que por lo tanto solicitaban que no se los maltratara, citaré una digna de los "conquistadores del desierto": En Río Negro habían varios miles de indígenas sometidos en un centro de detención. El núcleo más importante estaba en las cercanías de Valcheta. Estaban cercados por alambre tejido de gran altura, en ese patio los indios deambulaban, trataban de reconocernos, ellos sabían que éramos galeses del Valle del Chubut. Algunos, aferrados del alambre con sus grandes manos huesudas y resecas por el viento, intentaban hacerse entender hablando un poco de castellano y un poco de galés: `poco bara chiñor, poco bara chiñor` (un poco de pan señor).   



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Elegantes señoras de los "rurales" del siglo 19 posan con parte de las tropas que en pocos años resolverían a tiros una pendiente y molesta "cuestión de indios". La "civilización" terminaría así con la "barbarie".
Bullrich, identidad a través del tiempo. En 1867, en una Argentina en crecimiento, una familia de "emprendedores" le da su apellido al proyecto que tomaría el liderazgo en el rubro remates inmobiliarios.
Patricia Bullrich Luro Pueyrredón. Desde la fundación de la República Argentina, las familias Bullrich, Luro y Pueyrredón sostuvieron los cimientos liberales de un país nacido al calor de disputas intestinas, genocidios, persecuciones e intrigas políticas. Esos tres apellidos son los que lleva en su documento de identidad la que fue ministra de Seguridad de Mauricio Macri.
Adolfo Colombres, contando lo que sucedió en el encuentro del infante Juan Manuel y Karaí en el Club del Progreso con "el gran señor" Bullrich.
Cuando entró el señor Bullrich con su séquito se hizo un gran silencio...
Guillermo Adolfo Bullrich (1908-1975)
Un "milicote" según Bullrich. "¿Cómo puede un peón sin cultura ni recursos convertirse en patrón de la noche a la mañana?" Ver al pie: "CONQUISTA DEL DESIERTO"
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Cautivos de tribus patagónicas, llevados como mano de obra esclava a un ingenio azucarero en Tucumán. Circa 1885 .
Esteban José Bullrich Zorraquín Ocampo Alvear: "Hace muy poco cumplimos 200 años de nuestra independencia y planteábamos con el presidente Mauricio Macri, que no puede haber independencia sin educación, y tratando de pensar en el futuro, esta es la nueva campaña del desierto". Mientras decía esto la ministra de seguridad insta a sus fuerzas a meter bala a los mapuche de hoy y " desaparecia" Santiago Maldonado


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TANTANAKUY: LA CULTURA DE LA VIDA

MÁXIMO AGUIRRE

LA TORMENTA UNIVERSITARIA EMPARDÓ A LA DE SANTA ROSA

LOS TRABAJADORES ARGENTINOS SEGÚN DOS IMPRESCINDIBLES: ALFREDO FERRARESI Y NORBERTO GALASSO

AÑO NUEVO MUNDO VIEJO

CARLOS MARTÍNEZ SARASOLA, UNO DE LOS "BIEN NUESTROS"

NUESTRO HIMNO NACIONAL Y LOS AUTORES Y COMPOSITORES DE MÚSICA

ALFREDO CARLINO: VIDA, PASIÓN Y VIDA DE UN RESISTENTE

SE REALIZÓ EN CAPITÁN SARMIENTO, PROVINCIA DE BUENOS AIRES, EL ENCUENTRO DE ARTESANOS "CAHUANÉ" NÚMERO TREINTA.

LUCHANDO UNIDOS SOMOS INVENCIBLES-NOTA 2

LUCHANDO UNIDOS SOMOS INVENCIBLES-NOTA 1

MARTÍN GÓMEZ E HIJOS, SOGUEROS DEL LAO DE RANCHOS

JORGE TOLOZA-LUIS SANTA CRUZ: GARGANTA, GUITARRA Y BANDONEÓN SIN OLVIDO POSIBLE

TRANSFORMAR EL ARTE PARA POTENCIAR LO POLÍTICO

AÑO 2018 EN LAGUNA DE ROCHA

FELICIDADES CON IDENTIDAD CULTURAL

GRACIELA ALMADA: PORQUÉ "MÚSICA PARA LA PAZ"

DECLARACIÓN DE LA INDEPENDENCIA CULTURAL DE NUESTRA AMÉRICA

TANTANAKUY 2017: UNA LUZ QUE ALUMBRÓ LA ACTUAL NOCHE QUE VIVE JUJUY

ALFOMBRAS CLARAMENTE ARGENTINAS

LA PATRIA GRANDE AGRIETADA

CARLOS VEGA PEREDA, POR SIEMPRE CANTOR

MARZIALI SE FUE CON LOS JUGLARES

LOS KENNEDY ENTRERRIANOS DE 1932: HISTORIA Y NOVELA.

CAHUANÉ 2017: ¡QUÉ VIVAN LOS CABEZAS DURAS!

LOS GATICA EN SU ELEMENTO SEGUNDA NOTA (PARTE 1)

NO AL RECORTE DE LA RESERVA NATURAL LAGUNA DE ROCHA

ENTRERRIANOS DE COSTA A COSTA

ARIEL FERRARO Y LOS GATICA: POETAS CONTRA EL OLVIDO (PRIMERA NOTA)

NUESTRAS ISLAS MALVINAS SON UNA PARTE FUNDAMENTAL DE NUESTRO ADN NACIONAL, DE NUESTRA IDENTIDAD CULTURAL

UN REGALO DE AÑO NUEVO Y "REYES"

LA MUCHACHA PERONISTA

RODOLFO KUSCH, FILÓSOFO DE LA LIBERACIÓN DE LA PATRIA GRANDE SURAMERICANA

INKAS DEL KOLLASUYU

ABUELA ZORZALA DEL CHACO

DOMINGO PRAT: UN MAESTRO AL SERVICIO DEL ARTE GUITARRÍSTICO ARGENTINO

¡200 AÑOS DE LA PATRIA Y 14 DE LA OLLA SOLIDARIA!

POR UN CAMINO SURERO SE FUE AL GRAN SILENCIO JUAN "TERO" GHIONI

GÜEMES: LA PACHAMAMA EN ARMAS

HASTA SIEMPRE DON PAGURA

DIA DEL DOCUMENTALISTA EN BUENOS AIRES (MAYO DE 2016)

ALERTA EN DEFENSA DEL FOLKLORE NACIONAL

ESCRIBIR CARTAS: ¿UN ARTE PERDIDO?

A SETENTA AÑOS DE UNA "BISAGRA" HISTÓRICA

MELONI Y GAMBOA, DOS TROESMAS SURAMERICANOS

IDENTIDAD Y QUERENCIA

HISTORIA DE CRIOLLOS DE LEY Y DE UN CABALLO TAN MÍTICO COMO SU DUEÑO

IDENTIDAD CULTURAL 2015 (3): PUNTOS DE PARTIDA PARA QUIENES GESTIONEN CULTURAS (NACIÓN, PROVINCIAS, MUNICIPIOS)

IDENTIDAD CULTURAL 2015 (2): CONGRESO LATINOAMERICANO DE FOLKLORE DEL MERCOSUR Y UNASUR

IDENTIDAD CULTURAL 2015: CONCIERTO PARA CHARANGO Y ORQUESTA EN BUENOS AIRES

DARDO DORRONZORO, POETA Y HERRERO: LA SENCILLEZA A LA QUE LE TEMEN LOS PALACIOS

UNA CARTA DE DON ATA

PADRE FERNANDO BOASSO, EL CURA DE DON ATA

ES NEGRITO, PERO ES LINDO…

DON SAN MARTÍN DE CARNE Y HUESO

SESENTA AÑOS SIN “DON BUENA”

CIENTO CINCUENTA AÑOS DE GALESES EN LA PROVINCIA DEL CHUBUT

AFRODESCENDIENTES ARGENTINOS

DESASTRE EN LAGUNA DE ROCHA: LA CULPA NO ES DEL CHANCHO SINO DEL QUE LE DA DE COMER

MUY BUENA NOTICIA: GUSTAVO POLITIS ES “INVESTIGADOR DE LA NACIÓN”

VIAJE AL CENTRO DE NUESTRA IDENTIDAD CULTURAL

ENCUENTRO CUMBRE DE TROESMAS DEL FOLKLORE

2015 ESPIRITUAL DESDE AMÉRICA

LOS TRENCITOS SON PARTE FUNDAMENTAL DE NUESTRA IDENTIDAD CULTURAL

HERMÓGENES CAYO, INTEGRANTE DEL "MALÓN DE LA PAZ" DE 1946

LAS PROVINCIAS DE LA PAMPA Y MENDOZA QUIEREN HERMANARSE A TRAVÉS DEL USO DE RÍOS QUE RIEGAN A AMBAS

ACTUALIZACIÓN DE LA LEY DEL DEPORTE

COSQUÍN Y OTRAS INTOXICACIONES

LA OBRA DE RUBÉN PÉREZ BUGALLO

SIGLO VEINTIUNO CAMBALACHE

LAGUNA DE ROCHA: COMENZÓ LA DESTRUCCIÓN DE 32 HECTAREAS DE LA RESERVA NATURAL

AGOSTO 2

AGOSTO

RECUPERACIÓN DE ESCULTURAS DE NUESTRA AMÉRICA EN EL MUSEO DE LA CÁRCOVA

LA "VISIÓN ÚNICA" DE UNA ESCRITORA PRECOZ

BUSTRIAZO ORTIZ Y UN PONCHO

REFERENTE BUENAVENTURA LUNA

LUIS LANDRISCINA CIUDADANO ILUSTRE DE BUENOS AIRES

MANUEL BELGRANO EN LA PROVINCIA DE CORRIENTES

PARA EL "DÍA DE LA MUJER", QUE SON TODOS

¿QUIÉN LE TEME AL GENERAL HERNÁN PUJATO?

JUAN GELMAN : Hay que aprender a resistir

LAGUNA DE ROCHA: LA VIDA CONTINÚA

FELIZ 2014

NELLY OMAR: LA CALANDRIA VOLÓ HACIA EL AZUL

El Trasfondo medieval de los relatos acerca de gauchos matreros pero milagreros (República Argentina, siglos 19 a 21)

IDENTIDAD NACIONAL: ¿AL HORNO O A LA PARRILLA?

CECILIA TODD NOS DEJÓ PENSANDO...

6 DE SEPTIEMBRE DE 1930: LA HORA DE LA ESPADA

COOPERATIVA "LA TABA": UN EJEMPLO A SEGUIR

BUENAVENTURA LUNA: "Y TE PEDÍ UN AMOR DE LUNA LLENA"

VORAZ INCENDIO EN EL HUMEDAL DE LAGUNA DE ROCHA

UN EJEMPLO DE QUE EVITA ES MILLONES

RECLAMO POR MONSEÑOR ANGELELLI

LOS "PUEBLOS LIBRES" BAJO LA PROTECCIÓN DE JOSÉ GERVASIO ARTIGAS DECLARARON NUESTRA INDEPENDENCIA ANTES DE 1816

GABRIELA ROLDÁN, EMBAJADORA DEL FOLKLORE SANTAFESINO

CONCURSO BIENAL "PREMIO FEDERAL" AÑO 2013

AMÉRICA INVESTIGADA (1)

EL LUJO Y MÁS ALLÁ LA INUNDACIÓN

LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES LE REGALÓ A BOCA Y A RACING SESENTA Y CUATRO HECTÁREAS DEL HUMEDAL LAGUNA DE ROCHA ¿SE VIENE OTRA "CIUDAD DEPORTIVA"?

LA ABUELA ESTELA

LAGUNA DE ROCHA: ¿ES POSIBLE QUE HAYA DURADO TAN POCO LA ALEGRÍA?

HASTA SIEMPRE COMPAÑERO

ÑANDUTÍ: BELLA TELA DE ARAÑA DEL PARAGUAY

PARA UN JUAN DEL PUEBLO, ZAFRERO PARA MÁS DATOS

PRIMERA GRAN BUENA NOTICIA DE 2013

LAGUNA DE ROCHA: UN EJEMPLO A SEGUIR

EL DIA EN QUE MANUEL J. CASTILLA LE METIÓ LA MULITA A BUENAVENTURA LUNA

FELIZ 2013 MUSICAL Y POPULAR

QUINUA: SOBERANÍA ALIMENTARIA

LAGUNA DE ROCHA YA ES RESERVA NATURAL PROVINCIAL

TODOS PODEMOS INFLUIR PARA QUE LOS DIPUTADOS PROVINCIALES LO HAGAN REALIDAD YA

EL HIMNO NACIONAL NO ES UNA CANCIÓN MÁS

CATEDRAL CON IDENTIDAD NACIONAL

RICO NO ES EL QUE MÁS TIENE SINO EL QUE MENOS NECESITA

EL SOL Y SUS MENSAJES

AGRAVIO A LA MEMORIA DE MÁRTIRES DE LA RIOJA

EL SENADO PROVINCIAL APROBÓ QUE LAGUNA DE ROCHA SEA RESERVA NATURAL

BUENAVENTURA LUNA SIGUE TENDIÉNDONOS PUENTES

La "Wiphala" flamea junto a la Bandera Argentina

FAVIO, TROESMA MENDOCINO

PRONÓSTICO DEL CLIMA PARA EL PRÓXIMO AÑO

OCTAVIO OSUNA

NESTOR VIVE

LA SOBERANÍA ANTÁRTICA ARGENTINA NO ES NINGÚN MITO

EL SABALERO: A DOS AÑOS...

PREMIOS ARTURO JAURETCHE 2012

Viviendas e Identidad: LA “IDENTIDAD CULTURAL” NO FIGURA EN LAS AGENDAS DE NOTICIAS

FERNANDO CÓRDOVA, MAESTRO Y AMIGO

Correo Electrónico e Identidad Nacional: Oíd el ruido de cadenas sospechosas

Imperdible nota de Hugo Presman acerca del “intelectual” Marcos Aguinis (con “yapa”)

EL HUMEDAL Y LAGUNA DE ROCHA DEBEN SER DECLARADOS RESERVA NATURAL ¡YA!

A LOS PORTEÑOS NO SE LOS PUEDE DEJAR SOLOS

BUENAVENTURA LUNA Y LA CUESTIÓN NACIONAL

ANGELELLI: SU QUERIDA PRESENCIA

AGOSTO MES DE LA PACHAMAMA

ERNESTO DEL VISO CANTA Y CUENTA: “VOY A PUELÉN”

LA GUITA Y LA IDENTIDAD

ENSEÑANZAS DE LA IDENTIDAD NEGRA

DON ANÍBAL SAMPAYO Y SU AMIGO EL ZURDO

VIAJE EN TREN A LA INFANCIA DE ATAHUALPA YUPANQUI

UN MALEVO ANIMADO

¡IRLANDESES!

DOS VEINTICINCO DE MAYO Y UNA SOLA “MADRE” PATRIA

CARMEN GUZMÁN: El canto que se hizo viento

LAS SACHA GUITARRAS DE DON HERRERA

LOS POETAS GHIONI Y SASTURAIN DICEN SOBRE CALOI

DIME QUÉ COMES Y TE DIRÉ QUIÉN ERES

IGUALITO Y PAREJITO (rincón discepoleano)

EL PATO DEPORTE NACIONAL

ARGENTINA, ESPAÑA, YPF Y LOS REYES CAZADORES

ALBERTO MERLO Galopando sin apuro

SIMÓN RODRIGUEZ, maestro de Bolivar y de América

Ocho de marzo DIA INTERNACIONAL DE LA MUJER

DOCIENTOS AÑOS DE IDENTIDAD 27 de febrero de 1812/2012

VISITAR AL "NUEVO" MUSEO FERNANDEZ BLANCO

PRESENCIA ARGENTINA EN LA ANTÁRTIDA

PRONÓSTICO DE UN CARDÓN CIUDADANO

BUENAVENTURA LUNA Documento sonoro inédito gentileza de Carlos Semorile

NÉSTOR KIRCHNER

LA HOJA SUELTA

¡VINO DE SANTA CRUZ, PAISANO!

JAPÓN, EJEMPLO DE IDENTIDAD - Parte 2

JAPÓN, EJEMPLO DE IDENTIDAD

LA MÚSICA DE LA PAMPA

¡AY DIFUNTITA CORREA!

Julio de Caro

IDENTIDAD Y FOLCLORE

PALABRAS DE RAÚL SCALABRINI ORTIZ SOBRE JUAN PERÓN

JAIME TORRES, el Señor Charango

Bicentenario argentino: GALESES EN CHUBUT: 145 años sumando culturas

LA GUITARRA ES COMO UN EXTRAÑO NIDO...

POLITO CASTILLO: Genio y figura.




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