Inicio Noticias, Notas
y Reportajes
Cultura en los
Municipios
Diarios,
revistas y
otros papeles
Danza con
identidad
Escuelas con
identidad
Discos Pueblos
originarios
Fotos con
Identidad
Peñas y Encuentros Radio Cine Libros Teatro Pintura, dibujo, escultura y
algo más
Tango Pibes Libro de Visitas
Te cuento leyendas
CHERUFÉ, EL ABOMINABLE SEÑOR DE LA MONTAÑA

por Susana C. Otero (adaptaciones e ilustración)




Tamaño A+ A-

    Cuentan los más ancianos que, en tiempos lejanos, en la cima de la montaña, el poderoso y cruel Cherufé dominaba el cielo y la tierra creando todo tipo de catástrofes.

    Todos le temían y también conocían, que lo único que calmaba la ira de Cherufé, era la entrega de una niña joven, con la que él satisfacía sus ansias morbosas y luego las mataba.

    Una vez consumado el hecho, arrojaba el cuerpo al vacío luego de decapitarla, para notificar de ese modo, a los desesperados familiares.

    Dicen que dicen...que esta triste historia le sucedió a una dulce y bella joven mapuche cuyos padres, ignorando sus súplicas, la vendieron a un horripilante brujo ordinario, viejo y sucio. Este espantoso ser, usaba una larga barba que iba más allá de su prominente barriga y su aspecto era aterrador.

    La joven no ahorraba lágrimas ni ruegos para que sus progenitores desistieran de la decisión tomada, pero la dote ya había sido entregada y era menester cumplir la palabra empeñada, la habían vendido al mejor postor, y ese apestoso y pestilente ser sería de ahora en más, su dueño.

    Consumado el hecho, el viejo y la joven esposa partieron dejando atrás la ruca de sus padres, lo que ella ignoraba, era que el brujo la entregaría como obsequio a Cherufé.          

   Como era costumbre, toda mujer esposada debía caminar unos pasos atrás del marido, así recorrieron un largo trecho, hasta dejar tras ellos la comunidad, el destino era la montaña, cosa que ella ignoraba.

   Fue entonces, cuando la joven en un intento por deshacerse de su ahora dueño, corrió ágil hacia un desfiladero, que prometía ser un buen escondite.

   El brujo daba toda clase de improperios, ella temblando se ahondó entre los matorrales, mientras tanto, él la buscaba afanosamente sin dar con el paradero.

   Ella estaba aterrada, de haber sido posible, se habría transformado en cualquier insecto, para pasar desapercibida.

   En un intento por desaparecer, ella se acuclilló, metió su cabeza hacia su pecho tocando suavemente sus rodillas, y con los brazos trató de taparse la cabeza, así la encontró uno de sus hermanos que la había seguido secretamente. Ella lloraba en silencio.

   Su hermano era sumamente protector y la adoraba, él acariciándole la negra cabellera trató de conversarla que su destino estaba sellado, pero le entregó dieciocho plumas de piuquén, prometiéndole que le servirían, para enviarle un mensaje, si algo malo le ocurriese.

   La jovencita lloraba desconsoladamente, no quería irse, pero al fin su hermano la convenció ofreciéndole a Trewul, el perro que lo había acompañado.

   Más tarde el brujo, la joven y el perro volvieron a encaminarse hacia la montaña.

   El sendero era cada vez más empinado, el brujo iba lo más campante montado en una cabra, pero la joven agotada por lo intrincado del camino le preguntó al brujo adonde iban.

   -Vamos a cazar guanacos-.

   Lo cierto era que la montaña que iban trepando tenía una cueva, que a su vez tenía un cráter, donde vivía Cherufé, el señor de la montaña.

   Todos le temían porque desde arriba, él podía dominar el cielo y la tierra, con frecuencia arrojaba truenos y relámpagos, era amenazador, a veces dejaba escapar la destructora lava ardiente, que con solo rodar lo encendía todo.

   Todos sabían que lo único que calmaba al feroz Cherufé era entregarle una joven periódicamente.

   Luego, de satisfacerse, emprendía un espeluznante juego, una vez muertas sus víctimas las decapitaba y las arrojaba pendiente abajo.

    El brujo y la muchacha seguían su ascenso, cuando ya casi alcanzaban la cima, el brujo le ordenó a su esposa detenerse y él fue a entrevistarse con Cherufé.

   La muchacha, desobedeciendo la orden, y lo siguió sigilosa hasta escuchar aterrada lo que ambos tramaban.

   El brujo recibiría extraordinarios poderes al entregar a la muchacha.

   Aprovechando ese tiempo la joven llamó a Trewul entregándole una pluma y le encomendó que se apurase, porque su vida corría peligro.

    El fiel animal tomó la preciada pluma con sus dientes y corrió de prisa hacia el pie de la montaña.  

   Con urgencia, trepó el joven más rápido de lo esperado, ella lo puso al tanto y el joven decidió ir en busca del brujo.

   El muchacho y Trewul emprendieron la marcha, ya en las proximidades comprobó que las puertas eran custodiadas por un Nahuel.

  Trewul alertado tomó al puma por sorpresa y lo dejó fuera de combate. Alejado del peligro el perro y su amo escondidos detrás de unos matorrales, pudieron visualizar a ambos monstruos, conversando animosamente lo más campantes rodeados de restos humanos, pertenecientes a las muchachas muertas.

   Encerradas, otras tantas, aguardaban su destino final. Ellas gritaban a viva voz.

   Culminada la plática, ambos se dieron la mano, pero el joven sorprendió al brujo que estaba a punto de montar su cabra, mientras que Trewul le mordía las patas a la cabra y ladraba ensordecedoramente, el muchacho se abalanzó sobre el brujo que rodó como bola montaña abajo, acompañado de cuanta piedra y guijarros que encontró en su camino, hasta quedar sepultado.

   Envalentonado por los resultados, el joven fue en busca de Cherufé y lo enfrentó con su única arma, un cuchillo.

   Cherufé desató truenos y relámpagos, la montaña tembló y rocas de todos tamaños se desprendieron abriendo grietas, mientras tanto gritaba y maldecía con voz atronadora.

   En el momento preciso, al ver una gran roca en su dirección quiso escapar, pero trastabilló y empujado por la enorme piedra dando zarpazos a diestra y siniestra, comenzó a rodar y fue a caer por la profunda grieta por la que había desaparecido el brujo y ya no se supo más de él.

   Sorteando los nuevos peligros que ahora presentaba la montaña, bajaron los dos hermanos tomados de la mano rodeados de un séquito de jóvenes muchachas, que habían logrado liberar.

   En el valle, los mapuches los esperaban y no hubo uno, que no victoriara a su salvador, que lucía a modo de corona, las dieciocho plumas blancas de piuquén sobre su cabeza.  

 



Comentá esta nota:




Cantidad de visitas: 4479946






Más de Te cuento leyendas

LEYENDA DEL HUEMUL

TAMANDUÁ, EL OSO HORMIGUERO Y EL ORIGEN DEL BAILE

LEYENDA DE MELINCUÉ

LEYENDA DEL PEZ DORADO

LEYENDA DE LA VIZCACHA

LEYENDA DE LA CALANDRIA

LEYENDA DEL PINDÓ

LAYENDA DE LOS HUMAHUACAS

LEYENDA DEL TORDO

LEYENDA DEL CRESPÍN

LEYENDA DEL PALO BORRACHO

LEYENDA DEL MAÍZ

LEYENDA DE M`BIGUÁ

LEYENDA DEL SAPO

LEYENDA DEL SOL Y LA LUNA

LEYENDA DEL ÁRBOL DE SAL

LEYENDA DEL CLAVEL DEL AIRE

LEYENDA DEL CARDENAL

LA MUJER VÍBORA

LEYENDA DEL ALGARROBO

LEYENDA DEL CHAÑAR

LEYENDA DE LOS TINGUIRITAS

LEYENDA DEL QUEBRACHO COLORADO

LEYENDA DEL CARPINCHO

LEYENDA DEL JACARANDÁ

LEYENDA DE LA CRUZ DEL SUR

LEYENDA DEL CHAJÁ

CHERUFÉ, EL ABOMINABLE SEÑOR DE LA MONTAÑA

LEYENDA DEL BENTEVEO (BICHO FEO)

EL HALLAZGO DEL PEHUÉN

LAS BARBAS DEL ÑIRÉ

EL NIÑO Y EL CISNE (LEYENDA TEHUELCHE)

ÑANCULAHUÉN

LA MARIPOSA

LAS LÁGRIMAS DE KALILA

COMO COSQUÍN LLEGÓ A SER UNA LEYENDA

LA LEYENDA Y SU MISTERIO

LA MISIÓN DEL COLIBRÍ

LEYENDA DEL URUTAU

LEYENDA DE LA VIUDITA

GUALOK Y LAS ESTACIONES

COPAHUE

El ISONDÚ

EL ORIGEN DEL COYUYO

COMO LOS TOBAS CONSIGUIERON EL FUEGO

LEYENDA DE LA FLOR DEL CAMALOTE

LEYENDA TEHUELCHE, LA CREACIÓN DE LAS FLORES.

LEYENDA DEL LAGO NAHUEL HUAPI

LA AZUCENA DEL BOSQUE

PILUN DEWU, OREJITAS DE RATÓN

LA LEYENDA DEL IRUPÉ.

LA LAGUNA DE EPECUÉN

LEYENDA DE LAS CATARATAS DEL IGUAZÚ

NACIMIENTO DE LOS RÍOS PILCOMAYO Y BERMEJO

EL REY DE LOS GUANACOS.

EL ORIGEN DE LOS GUARANÍES

EL ORIGEN DE LA MANDIOCA

LA MALDONADA

EL ORIGEN DEL SAUCE

EL ORIGEN DEL CALAFATE

LEYENDA DEL TIMBÓ

EL VIENTO ZONDA

NGUENECHÉN Y LA MALDICIÓN DE LOS CABALLOS BLANCOS

LA FLOR Y EL COLIBRÍ

EL ÚLTIMO GUAYACÁN

LA YERBA MATE

EL GIGANTE DE PIEDRA

KAMSHOUT Y EL OTOÑO

LA FLOR DEL CARDÓN

LEYENDA DEL PALO SANTO - COSAKAÍT

KÁKACH - LEYENDA DEL PÁJARO CARPINTERO

HUIÑAJ

EL GIRASOL

LA CIUDAD DE ESTECO

LA TELESITA

CAÁ-JHE-EN

LA FLOR DEL CEIBO

EL VOLCÁN DOMUYO

LA BALLENA SEGÚN LOS TEHUELCHES

EL CARÁU

EL HORNERO

EL CHINGOLO

EL CEIBO Y EL JUNCO




Diseño y Hosting RCH - www.rch.com.ar - www.redcomser.com.ar